Lo que los datos pueden hacer por la sociedad

    ANA ISABEL MARTÍN CORDOBÉS ha participado en el panel ‘periodismo de datos’ del Foro de Transparencia e Innovación Democrática celebrado en Zaragoza el 25, 26 y 27 de abril de 2018.


     

    El periodismo de datos, materia que nos ocupa en este texto, es una disciplina ligada al periodismo de investigación que se basa en el análisis de grandes cantidades de datos para lograr contar una historia o historias. Como ingredientes básicos, podríamos considerar que son necesarios la transparencia, la apertura de los datos, perfiles especializados, herramientas de analítica de datos e investigación.

    El periodismo de investigación no necesita presentación. Son numerosos los casos a nivel tanto nacional como internacional de ejercicios de periodismo que han logrado poner bajo lupa a gobiernos, políticos, empresas, sistemas… El periodismo de investigación, además de desvelar una realidad, tiene un segundo componente y es el objetivo de cambiar las realidades, de generar un movimiento.

    Podríamos decir que ese mismo componente de producir cambios se aplica al periodismo de datos. Solo que en lugar de existir un garganta profunda o una fuente filtrada, existe una base de datos a la que preguntar. Las tablas también aceptan preguntas, aunque los periodistas mismos somos los encargados de responderlas. Aquí entra en juego el perfil del periodista de datos: profesionales capacitados para poder trabajar con gran cantidad de información, estructurarla y analizarla mediante métodos estadísticos y, de ella, sacar conclusiones.

    Pero nada del periodismo de datos -o poco- sería posible sin la colaboración de las instituciones públicas a la hora de liberar datos y hacerlos accesibles no solo a los periodistas sino a la ciudadanía. Si bien es cierto que el ejercicio político puede y debe estar sometido a escrutinio público por parte de los ciudadanos, esta rendición de cuentas también sirve para que los periodistas de datos elaboren sus informaciones.

    Desde hace casi tres años tenemos en marcha legislaciones específicas en transparencia, una reivindicación que estaba siendo reclamada en varios ámbitos sociales. Algunas instituciones autonómicas ya habían puesto en marcha sus propias legislaciones de transparencia, portales y sites donde recibir información. Sin embargo, el funcionamiento, tres años después de la puesta en funcionamiento ha dejado varios puntos a analizar con detenimiento.

    La legislación en transparencia, si bien es necesaria, no es todo lo garantista que un Estado transparente podría desear. Algunos aspectos, como el no reconocimiento del silencio administrativo, que se ha convertido en uno de los graves problemas en el funcionamiento de portales de transparencia estatales y autonómicos, han constituido las graves fallas de la puesta en marcha de los mecanismos transparentes. A ello, se une el no reconocimiento del derecho de acceso a la información como un derecho básico. Estos aspectos fueron duramente criticados en su momento, puesto que las expectativas eran mucho más altas de lo que el papel posteriormente reflejó.

    Sin embargo, nos hemos encontrado con el paradigmático caso de Euskadi. La Comunidad Autónoma Vasca (CAV) es la excepción que confirma la regla y, siendo una de las pocas comunidades que no tiene legislación en transparencia, ha constituido un ejemplo de apertura de las instituciones y de puesta en marcha de mecanismos de rendición de cuentas más avanzados de todo el Estado e, incluso, Europa. El caso de Euskadi nos muestra que, a veces, no es una cuestión de márgenes legales, sino un asunto de voluntad el que hace que los mecanismos de transparencia funcionen con normalidad.

    Si bien es cierto que los periodistas de datos reclamamos datos, y cada vez más información, la experiencia también nos ha llevado a detectar que no es tan importante la cantidad como la calidad de la información expuesta.

    El reciente caso de Cristina Cifuentes y su cuestionado máster ha abierto una brecha política no solo a nivel institucional, sino a nivel redaccional. Los periodistas de datos pensamos, a menudo, que los datos que nos proporcionan las administraciones públicas son ciertos y están previamente comprobados antes de hacerlos públicos. La salida a la luz del caso de Cifuentes inició un proceso de revisión de carreras y preparación académica de otros políticos que reveló una realidad: los reportajes y análisis basados en datos de currículum de políticos necesitaban ser revisados y comprobados. Ahora no todos los datos eran ciertos.

    Por ello, es importante que las mismas instituciones liberadoras de información repasen y comprueben los datos que otorgan no solo a los periodistas, sino a la ciudadanía en general. Quede para los periodistas el deber, como ocurre con otras fuentes, de la contrastación y la comprobación de la veracidad de la información y no caer en la verdad absoluta del dato.

    La importancia del análisis de datos llevado al periodismo es tal que ha sido capaz de desvelar corrupciones que han derivado en dimisiones (Panama Papers), problemas sociales que estaban ahí, pero la mera observación era incapaz de llevarlos a la superficie (contratación precaria), o la nula paridad que existe en algunos ámbitos muy familiares para la ciudadanía (la presencia de mujeres en órganos de administración, en la música, el teatro, las series más vistas…). En los últimos años el ejercicio del periodismo de datos, sobre todo en su ángulo de investigación, se ha revelado como un eje más del cambio social, político y económico.

    Por ello, es necesario que converjan en un mismo punto periodistas de datos -y formadores que enseñen a los periodistas presentes y futuros a manejarse con datos-, instituciones, portales de transparencia y medios de comunicación que aúpen la transparencia desde dentro y hacia fuera para seguir adelante con el cambio. Para seguir revelando historias que importan a la ciudadanía, investigaciones que derriban corrupciones y análisis que fomenten la igualdad.

    Portada del juego, basado en datos, de Panama Papers. ICIJ

    Ana I. Martín Cordobés, periodista de datos y docente

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