No se puede jugar a medias

    Artículo de Andrea Apolaro incluido en el Tema-LAAAB ‘Experimentar [en/con/a través de] las instituciones’.

    No se puede jugar a medias
    Si se juega, se juega a fondo
    para jugar hay que apasionarse
    para apasionarse hay que salir del mundo de lo concreto
    salir del mundo de lo concreto es incursionar en el mundo de la locura
    del mundo de la locura hay que aprender a entrar y salir
    sin meterse en la locura no hay creatividad
    sin creatividad uno se burocratiza
    se torna hombre concreto
    repite palabras de otro.

    Eduardo Pavlovsky

     

    La dimensión humana

    Hace ya unos años en unas jornadas de activismo digital en Quito, conocí a una mentora, una mujer joven, comprometida, simpática y “alocada”. Co-organizaba las actividades, promovía los espacios de encuentro y llevaba adelante los talleres de un organismo prestigioso. Lo hacía como podía, con sus mejores herramientas. Allí coincidimos agentes de gobierno, organismos internacionales, activistas, creadores, movimientos locales, indígenas, políticos, comunidades que se mezclaron, soñaron y produjeron los mejores cambios para ese momento.

    Se apoyó y desplegó la campaña NO ES HORA DE CALLAR, como denuncia a los abusos de la guerra y los paramilitares en Colombia. La muerte, violaciones y la paz tuvieron rostro. Unos meses más tarde, para su cumpleaños, Ana escribió una carta que publicó en redes sociales donde nos incluía: “De todo corazón y desde la distancia le agradezco a mis colegas pequeñitas mujeres, políticas, hermosas, claras y consecuentes, espejo de muchas, a todas y todos los que forjaron nuestras redes NO ES HORA DE CALLAR como agentes del cambio simplemente gracias.”
    Pocos días más tarde, Ana decidió quitarse la vida.

    El inmenso Universo

    En el año 2015 coincidimos y convivimos en Madrid diferentes personas, institucionalidades y proyectos que tenían en común la clara necesidad de generar nuevos espacios, nuevas vinculaciones para esta sociedad que habitamos donde pudieran coexistir la tecnología, la política, las transformaciones y las herramientas. Pero, sobre todo generar una plataforma de confianza para aquello que estábamos creando. Una red de experimentación en laboratorios que partían de la diferencia para construirse. Tuvimos en común ser la primera instancia de mezcla y la necesidad de respetar las inquietudes desde las cuales partimos. Pero,sobre todo tuvimos en común el valor del deseo y por ende el goce de anhelar concretar esos proyectos.

    Las desigualdades

    Dicen que se construye una familia cuando un grupo es capaz de reírse o asombrarse en los mismos códigos.
    Los Latin Labers (como allí nos denominamos en esta red informal) resultaron ser constructores de códigos comunes, que venían de regiones diferentes pero a la vez con preocupaciones similares. Sobre todo, la especial e insistente atención a las desigualdades de nuestras regiones, a la ética, los cambios de paradigma y a las nuevas institucionalidades necesarias para enfrentar los cambios de era.

    Nos convocaba una ética, donde la colaboración se hizo centro. Todas las ideas más allá de donde surgieron fueron valoradas, potenciamos los diálogos y no los monólogos en nuestros trabajos, los productos eran compartidos y las expresiones de odio de cualquier tipo quedaban fuera. Lo producido fue el fruto de varias voces y varias manos.
    Me animo agregar aquí la risa y el disfrute por lo que hacemos como un acontecimiento transformador.
    Llegamos con nuestros proyectos esbozados y nos volvimos con mucho más, sobre todo con la experiencia de construir juntos las nuevas formas de hacer.

    Los LABX

    Regresamos como un juego a nuestros puntos de partida, barrios,ciudades, regiones diferentes en el mapa, pero con la noción que teníamos lenguajes comunes, propósitos, elaboraciones, dudas, teóricas y prácticas compartibles.
    Constituimos una familia para querer, para discrepar, para pelear y hasta para añorar. Construimos una red informal que es capaz de articularse en cada tiempo y compartir cada paso de lo que hacemos, demostrando que los nudos y lazos que nos unen siempre han de ser tan frágiles por momentos que permitan des-anudarse para volver a conectar y tan sólidos por otros que permitan amarrarse para seguir.

    Cartografías afectivas

    Quienes promovemos nuevas formas de institucionalidades que permitan el fortalecimiento de la innovación ciudadana, estamos convencidos que los nuevos desafíos son fortalecer estas ciudadanías innovadoras; estas formas de interacción social donde el mundo es un lugar de relaciones, con nuevas interfaces, múltiples pantallas, conexiones no vinculantes y con distintas velocidades y tiempos.
    Y que hoy existen numerosas iniciativas ciudadanas, que a partir de la participación colaborativa en red han encontrado en el territorio digital espacios de oportunidades para desarrollar proyectos innovadores. Para enfrentar la realidad que hoy nos toca donde prima la política de la manipulación de la información, la política cerrada y segmentada, una de las claves está en no perder las vinculaciones con la(s) SOCIEDADes y COMUNIDADes que habitamos siendo “socios” de estas iniciativas innovadoras. Y eso pensado en la dimensión ancha de nuestro universo.

    Pero para ello tampoco tenemos que perder la dimensión humana de quién tenemos al lado, el respeto a sus saberes, sus incertidumbre y debilidades, reconocer lo inmenso y complejo del universo aprendiendo a respetar sus singularidades, sus tiempos y valorar las diferencias y los encuentros donde estas suceden.
    Y saber que todo ello transcurre en este breve tiempo que coincidimos.

     

    Andrea Apolaro
    MvdLab

     

    • Dirige MvdLab, parte de la iniciativa de participación ciudadana de la Intendencia de Montevideo

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