Artículo que cierra el hilo narrativo en torno al Tema-LAAAB ‘Espacios urbanos centrados en las personas’ para la reflexión sobre las diversas maneras de entender la ciudad y su reinvención y adaptación a las actuales transformaciones sociales.

    Por Ignacio Grávalos y Patrizia Di Monte | Grávalosdimonte arquitectos


     

    En los últimos años, y en el contexto del paisaje de la crisis, diversas administraciones públicas han tomado conciencia del agotamiento de ciertos procesos destinados a la gestión del espacio público. Si la participación ciudadana, con una larga tradición desarrollada a partir de los años setenta, se ha introducido de una manera cada vez más consolidada en el ámbito político y urbano, la gestión de los espacios públicos es todavía un asunto pendiente de abordar en el que se tendrán que experimentar nuevos modelos y procedimientos.

    En esta dinámica de búsqueda de alternativas de gestión, diversas ciudades están formulando modelos experimentales en las que ensayar estrategias de colaboración administración-ciudadano. En este caso Bolonia, que tradicionalmente ha sido una ciudad referente en la innovación de diversos programas sociales y urbanos, ha ejemplificado su pensamiento urbano a través de un marco normativo tendente a formalizar una serie de pactos de colaboración entre la administración local y diversos colectivos y asociaciones. Basados en la experiencia realizada en el año 2015 en el proyecto de un nuevo espacio público para Bella Fuori 3[1], en el barrio Croce del Biacco de Bolonia, es posible establecer diversas líneas estratégicas que permiten realizar una reflexión extrapolable sobre los nuevos modos de promover y gestionar el espacio público.

    La promoción del espacio público

    La búsqueda de nuevas colaboraciones de los sectores público y privado se ha materializado con la implicación de diversas fundaciones, en este caso con la Fondazione del Monte di Bologna e Ravenna, cuyo objetivo primordial comprende actuaciones urbanas con una fuerte inspiración social. La idea cada vez más asumida por diversos tipos de instituciones, incluso de empresas, de la necesidad de devolver a la sociedad parte de lo que la sociedad les da, ha reforzado la sensibilidad de la llamada “responsabilidad social corporativa”, una cuota de altruismo tendente a invertir parte de sus beneficios en intervenciones de carácter social. En este sentido, se ha producido una apertura en la conformación del espacio público y una atomización de implicaciones sobre los bienes comunes que antes recaían de manera unilateral y exclusiva en la administración pública. En este caso, por tanto, la Fundación promovía y financiaba un concurso público que establecía un largo proceso previo de participación ciudadana y en el que estaban integrados tanto los equipos técnicos participantes, los ciudadanos, tanto a nivel individual como asociativo, los representantes de la fundación así como los del Ayuntamiento.

    El objeto de la intervención

    La intervención, con un fuerte carácter de revitalización urbana, auspiciaba una operación de costura de las periferias (“bella fuori”, “lo de fuera es bello”)  para transformarlas en nuevos espacios de socialización. Se pretendió establecer un discurso sobre las nuevas centralidades de la ciudad contemporánea y sus vínculos de atracción o su autonomía respecto al centro, y el modo que se proponía para hilvanar estas dos realidades, tanto desde posiciones físicas y analógicas como virtuales o digitales. La reflexión sobre la periferia y su desconexión con la ciudad histórica permitía establecer criterios de movilidad, de identidad, de funcionalidad, de interacción social, etc., enmarcada en una visión cada vez más policéntrica de la ciudad.

    Los procesos participativos

    Desde un inicio (incluso en las fases previas al proyecto) se realizaron varias sesiones participativas que incorporaron el deseo de los ciudadanos a la propuesta resultante. Se realizaron cuatr fases, con una metodología participativa Open Space Technology (OST), coordinada por un equipo especializado que implicaba a todos los agentes. Se realizaron cuatro etapas previas:

    1. “Escucha del territorio”.
    2. Involucración de ciudadanos y técnicos en el proceso participativo.
    3. Valoración de la coherencia del proyecto con los deseos ciudadanos.
    4. Implicación ciudadana en la manutención y gestión de los espacios urbanos recualificados.

    La primera de ellas incorporaba un recorrido-deriva por el barrio junto la denominada “Red de sujetos locales” (escuela primaria, centro cultural, diversas asociaciones vecinales, centro cultural islámico, asociación de comerciantes, Urban Center, etc.) así como representantes de la Fundación del Monte y de la Administración local y regional. Se trataba de una primera fase de encuentro en la que se comenzaba a conocer el territorio y a los agentes implicados. Posteriormente, con todos ellos, se realizó un documento propedéutico en el que se manifestaban las expectativas sobre las posibles intervenciones que se iban a realizar. En dicho documento cada uno de ellos analizaba las actividades existentes, su conexión con la realidad local, la consideración sobre las potencialidades y las debilidades del barrio y un bloque de propuestas- sugerencias. Así mismo, se invitaba a cada uno de los participantes a proponer su propio rol en el proceso. Este documento, reunía visiones muy diversas, cada una desde una óptica muy concreta, pero el conjunto de todas ellas permitía establecer una amplia comprensión de la realidad y de la identidad del barrio.

    En el segundo encuentro, ya con una intención de profundizar sobre las primeras propuestas y con una metodología participativa OST (Open Space Technology), se realizaron dos sesiones, una colectiva y otra dividida en grupos temáticos, derivados de los intereses concretos de los ciudadanos. De ese modo, se agruparon inquietudes comunes manifestadas en los primeros encuentros: “espacios para convivir”, “áreas deportivas”, “la cocina social”, “los huertos urbanos”, etc., todos ellos con la voluntad encontrar mecanismos para la integración social. Todo este proceso fue documentado y ampliamente difundido.

    A partir de allí, cada equipo participante en el concurso, entregó una propuesta de proyecto. Se realizaron dos votaciones paralelas. Una de ellas fue la emitida por un jurado de prestigio internacional presidido por el arquitecto Mario Cuccinella. Paralelamente se produjo una votación ciudadana, que transmitía la identificación de los habitantes ante las propuestas presentadas, y que recogía el sentir de los habitantes a partir de unas fichas específicas. En este caso, los proyectos no se generaban desde una tabula rasa, sino desde una serie de experiencias compartidas y debatidas en los procesos participativos. Este aspecto resultaba determinante ya que sólo se realizarían aquellas obras sustentadas por la firma de un pacto de gestión con los diversos agentes ciudadanos implicados.

    La gestión administrativa

    Se realizó a través de los servicios municipales en el marco de un reglamento municipal. Bolonia cuenta con un “Reglamento sobre la colaboración entre ciudadanos y administración para el cuidado y regeneración de los bienes comunes urbanos” que pretende impulsar estrategias colaborativas y de empoderamiento. Bajo ese marco, se realizó un pacto concreto para la co-gestión y mantenimiento compartido del espacio urbano proyectado, el denominado “Pacto de colaboración per la realización de la inervención de regeneración urbana en Bolonia, barrio de San Vitale, Croce del Biacco”. Dicho documento normativo recogía de manera muy precisa, derechos, deberes y obligaciones de cada una de las partes.

    El Reglamento de los Bienes Comunes tiene como objetivo regular las formas de colaboración entre los ciudadanos y la Administración para el cuidado y regeneración de los bienes públicos urbanos (tanto espacios urbanos como edificios). Se basa en los principios de confianza mutua, transparencia, responsabilidad, inclusión, sostenibilidad, proporcionalidad, adecuación, informalidad y autonomía ciudadana. Pone en valor la figura del ciudadano activo. Establece un marco para los posibles acuerdos de colaboración (pactos) recogiendo diferentes niveles de intervención compartida. El Reglamento pone especial énfasis en la promoción de la innovación social y digital así como la creatividad urbana. Articula los elementos para la formación, la gestión compartida, así como las formas de apoyo, las responsabilidades, etc.

    El Pacto de Colaboración, establecido entre el Ayuntamiento de Bolonia y una representante de las catorce asociaciones y colectivos ciudadanos involucrados, concreta los elementos que van a ser gestionados y mantenidos por los propios ciudadanos a través de las diversas asociaciones. El representante ciudadano es una figura rotativa bianualmente y viene apoyado por una secretaría técnica de 13 componentes representantes de las diversas asociaciones.

    Dicho pacto regula los compromisos que los diversos colectivos han manifestado en los procesos participativos que básicamente son los siguientes:

    • Apoyo de las tareas de limpieza a los Servicios Públicos.
    • Cuidado y mantenimiento de setos y áreas de flores, limpieza de malas hierbas, eliminación de especies secas.
    • Riego (con conexión a red pública)
    • Pequeñas reparaciones.
    • Limpieza de pintadas.
    • Aportación de material divulgativo cultural en los espacios expositivos luminosos (excluidos mensajes publicitarios comerciales).
    • Campañas de sensibilización ciudadana.
    • Control del estado del mobiliario urbano, pavimento y zonas verdes.
    • Apoyo y coordinación de eventos especiales.

    El Ayuntamiento, por su parte, se compromete a facilitar los interlocutores necesarios, aportar los medios adecuados, dar soporte logístico para facilitar el desarrollo de estas tareas, aportar actividades de formación, estimular los procesos participativos, poner a disposición del barrio los medios de comunicación necesarios, etc.

    El “Pacto de colaboración”, suponía un experimento en que los ciudadanos, en este caso los vecinos, adquieren compromisos de gestión y cuidado de las zonas verdes, los equipamientos deportivos, el parkour, las áreas de juego infantil, etc., como partes constituyentes de los denominados Bienes Comunes. Este aspecto introducía un sistema de innovación urbana y social, estableciendo un nuevo rol del ciudadano, un papel activo y no de simple espectador. Se enmarcaba dentro de una dinámica en el que el ciudadano reclama su “derecho a la ciudad” la cuida y la hace suya, y encuentra una respuesta de la Administración. Seguramente será un modelo para tener en cuenta en el modo de proyectar la ciudad del futuro.

    El resultado final, cinco años después, es posible monitorizarlo para comprobar su verdadero impacto. Lo que antes figuraba como un espacio abandonado, un vacío entre dos barrios desconectados, en la actualidad se ha convertido en un lugar, en su sentido estrictamente antropológico, ya que se trata de un espacio que permite la interacción de diferentes agentes de muy diversa condición: el Centro Social di Croce del Biacco, la escuela Livio Tempesta, las asociaciones de Piazza dei Colori, el Centro Islámico, la asociación de Parkour (se dispone del primer Parkour construido en Italia en un espacio público), así como aquellos ciudadanos y vecinos que a título individual transitan por el nuevo parque. Todos ellos, entienden que no se trata de un espacio cualquiera proyectado por los otros para los otros, sino de un bien común.

     

    Ignacio Grávalos / Patrizia Di Monte

     

    [1] Proyecto vencedor del concurso internacional Bella Fuori 3 (2013) cuyos objetivos eran revitalizar un área de la periferia de Bolonia. Estudio GRAVALOSDIMONTE (estonoesunsolar) + WEG. Véase https://divisare.com/projects/260079-patrizia-di-monte-gravalosdimonte-arquitectos-ignacio-gravalos-lacambra-bella-fuori-3-alla-croce-del-biacco.

     

    • Patrizia Di Monte e Ignacio Grávalos, fundan gravalosdimonte arquitectos en 1998 en Zaragoza. Combinan la actividad profesional con la docente. Profesores invitados en numerosas universidades y foros internacionales. Desarrollan proyectos culturales, que abarcan desde el arte a la arquitectura, estrategias de regeneración urbana, paisajismo, arquitectura participativa, urbanismo sostenible y de emergencia. Son los autores intelectuales de los programas experimentales “estonoesunsolar” (intervención temporal en espacios abandonados) y "out" (office of temporary use).

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