‘Experimentar [en/con/a través de] las instituciones’  es uno de los temas abiertos por el blog LAAAB.
    El Tema-LAAAB se presenta como una colección de artículos que conforman un hilo narrativo a partir de las reflexiones de personas con distintos perfiles y procedencias, sobre algunos de los asuntos más cruciales de nuestro tiempo. El autor/a del primer post de cada tema es quien abre y cierra el hilo narrativo.
    Éste es el post de cierre y las conclusiones del tema.

    Por Paola Ricaurte Quijano

     

    Cuando hablamos de nuevas institucionalidades, con fronteras porosas que permitan flujos más dinámicos entre el dentro y el afuera, lo hacemos con la convicción de que la mejor manera de expandir la democracia es a través de una mayor participación. Sin embargo, en sociedades desiguales, injustas, heteropatriarcales y diversas, la transformación institucional no es suficiente para garantizar que se amplíe la base ciudadana.

    Las instituciones necesitan democratizarse, pero también es necesario que nos enfoquemos en construir sociedades justas que permitan que de manera efectiva todas las personas tengan las mismas condiciones para participar. Es decir, es fundamental partir de una política que tenga como prioridad la justicia social y, de manera paralela, se aboque a la transformación institucional y la habilitación de plataformas de participación para las poblaciones más vulnerables y marginalizadas.

    Las plataformas que buscan democratizar las instituciones no serán suficientes si no son capaces de reflejar la diversidad social. La complejidad de lo social está guiada por la entropía, que no podemos subsumir ni contener, y que por tanto, requiere cabida. Instituciones abiertas son instituciones que están dispuestas a asumir la complejidad en todos sus niveles y que buscan, por encima de todo, romper con la matriz de dominación (Hill Collins, 1990, Constanza-Chock 2018).

    Frente a esta condición, planteamos sostener una mirada crítica sobre la transformación institucional que buscamos. Abrir no significa necesariamente subvertir el orden de poder que reproduce diversas formas de dominación al interior y al exterior de las instituciones. Abrir no se traduce en que hagamos una apuesta por la equidad y la justicia. Abrir no implica eliminar las exclusiones. Abrir puede se una manera de distraer la atención sobre la justicia (Ricaurte 2019).

    Al mismo tiempo que nos cuestionamos sobre qué tipo de democracia y que tipo de participación buscamos, debemos entender que no puede construirse ninguna democracia sobre una sociedad injusta, desigual y heteropatriarcal. La violencia estructural se refleja en instituciones que reproducen la dominación y la discriminación (de género, nivel socioeconómico, identidad étnica y racial, lengua, habilidad mental o física, edad, educación, etc.) y en formas de participación donde solo tienen cabida los privilegiados (por lo general hombres, blancos, heteronormativos, educados, hablantes de la lengua dominante, occidentales).

    Esta reproducción de la dominación debe evaluarse hacia dentro y hacia afuera de las instituciones, e incluso, al interior de un país y más allá de las fronteras nacionales. ¿Acaso contribuimos a reproducir formas de dominación en otras geografías? ¿Damos cabida o aniquilamos otras epistemologías, saberes, haceres, sentires, que no son los occidentales? En tiempos de despertar de la conciencia social, una evaluación de nuestras instituciones implica incorporar una mirada interseccional, feminista, decolonial (y anticapitalista puesto que es un sistema de violencia y despojo), que haga visibles los modos de dominación en todos los planos. De lo contrario, el discurso sobre la nueva institucionalidad resulta vacío.

    A lo largo de varias entregas hemos querido reflexionar críticamente sobre lo que significa Experimentar en las instituciones. Esperamos que este espacio haya servido como lugar de interpelación y propuesta acerca de las nuevas institucionalidades. Debemos apostar por sociedades e instituciones que garanticen la participación de la ciudadanía atendiendo a los obstáculos de la participación producidos por las diversas formas de opresión y discriminación.

     

    Referencias

    Costanza-Chock, S. (2018). Design Justice: Towards an Intersectional Feminist Framework for Design Theory and Practice. Proceedings of the Design Research Society. https://ssrn.com/abstract=3189696
    Collins, P. H. (1990). Black feminist thought in the matrix of domination. Black feminist thought: Knowledge, consciousness, and the politics of empowerment, 221-238.
    Ricaurte, P. (2019). Data Epistemologies, The Coloniality of Power, and Resistance. Television & New Media. https://doi.org/10.1177/1527476419831640

     

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