ESCUELA DE PARTICIPACIÓN:
    Actividades y tareas realizadas por el alumnado de la Certificación de Extensión Universitaria en Técnicas de participación ciudadana en el curso 2018/2019.

    Esta formación es fruto de la colaboración entre la Dirección General de Participación Ciudadana, Transparencia, Cooperación y Voluntariado del Gobierno de Aragón y la Universidad de Zaragoza.


    Breve crónica de la clase impartida el 7/2/2019 por Eva Tomás, profesora de la Universidad de Zaragoza y facilitadora de procesos de participación ciudadana

    Por María Navarro

     

    En la sesión de Eva Tomás, profesora de la Universidad de Zaragoza y facilitadora de procesos de participación, nos adentramos en el concepto de evaluación de la participación,  sus técnicas y herramientas. A lo largo del certificado nos han hablado de los inicios de la participación, enmarcado el concepto de democracia y conceptos afines. Cómo participar, problemáticas, fórmulas para llegar a la población, sistemas de trabajo… Ahora le llega el turno a la EVALUACIÓN.

    La evaluación es un proceso, y como proceso y para que sea eficaz, eficiente, válido, fiable y objetivo debe seguir una serie de pasos y premisas preestablecidas. No basta con saber que se puede evaluar en determinados momentos, o con determinadas herramientas. Es necesario tenerlo en cuenta en la planificación del proceso de participación y destinar tiempo y recursos para poder hacerlo. En muchas ocasiones y muchos procesos centramos la atención y la energía en el desarrollo de las experiencias a implementar, pero no en la valoración de si la implementación se está haciendo según el plan establecido, si está teniendo el alcance necesario, si se puede realizar de otra manera en la que se obtengan mejores progresos o resultados…

    Una de las limitaciones parte de entender los procesos de evaluación, exclusivamente, como fórmula para la rendición de cuentas. También se detecta cierto miedo a que los resultados de la evaluación no nos digan lo que queremos oír, y emerjan problemas con los que no contábamos. En consecuencia, se percibe la evaluación en muchas ocasiones, como una amenaza porque pueden aflorar percepciones críticas y no como una oportunidad de mejora.  Cuando la miramos con otros ojos, descubrimos que es una fórmula útil para acompañar y mejorar los procesos de participación y se hace particularmente necesaria, ya que los aprendizajes obtenidos apoyarán su impulso, permitiendo llegar mejor a los potenciales participantes y  ayudarán a optimizar las experiencias, su funcionalidad y resultados (permite conocer si los procesos de participación consiguen cambios en las políticas, administraciones y servicios, lo que permitiría reducir la falta de confianza Administración-Ciudadanía…).

    La evaluación  implica un juicio de valor y para emitirlo es necesario partir de un  análisis sistemático del objeto/os a evaluar; planificar la secuencia de pasos a dar; identificar los instrumentos de recogida de información; y analizar los datos recogidos. Para ello contaremos con herramientas tanto procedentes de paradigmas cuantitativos (más centrados en la métrica y en la cuantificación), como cualitativos (centrados en aspectos de más difícil medida y que parten de aspectos más profundos). La conjunción de ambos ofrecerá una gran cantidad de información que nos permitirá tomar las mejores decisiones.

    Para iniciar el proceso de planificación, podemos partir de una serie de preguntas que enmarcarán aquellas cuestiones que debemos plantearnos antes de empezar. Éstas son:

    ¿Para qué evaluar? Será necesario conocer qué finalidad tiene nuestra evaluación. El enfoque de la evaluación cambiará según sea el objetivo principal de la misma. Si evaluaremos al inicio a modo de diagnóstico- evaluativo, durante el proceso de seguimiento a modo de evaluación intermedia para reconducir lo planificado, o al final para conocer el impacto y/o los resultados.

    ¿Qué evaluar? Se deberán identificar los criterios de evaluación, que con carácter general, se agrupan en 5 grandes dimensiones:

    • La coordinación del proceso
    • Quién participa
    • Sobre qué se participa
    • Cómo se participa
    • Consecuencias y resultados

    ¿Quién evalúa? Debemos reflexionar y decidir si la evaluación la llevaremos a cabo con nuestros propios recursos (liderada por los promotores de la participación, técnicos implicados) o a través de un equipo externo (Profesionales ajenos al proceso).

    ¿Cómo y con qué se evalúa? Qué metodología se seguirá y con qué herramientas. La selección dependerán de los objetivos  trazados y de las características de la propia experiencia participativa.

    • Cuantitativa (Encuesta, uso de datos secundarios, registros estructurados de información)
    • Cualitativa (Entrevistas, técnicas grupales, observación, uso de documentos)
    • Metodologías implicativas (Talleres participativos, grupos nominales, transecto, grupo delphi…)

    Además, no puede pasarse por alto que cada evaluación deberá adecuarse al contexto, el ámbito temático, el ámbito territorial, a los objetivos y a los colectivos participantes de la experiencia participativa, puesto que estos aspectos condicionaran el proceso a desarrollar. Este es el punto de partida para otorgar a la evaluación de las experiencias de participación la importancia que merece.

    Tags:

    • ESCUELA DE PARTICIPACIÓN: Actividades y tareas realizadas por el alumnado del curso de la Universidad de Zaragoza, coorganizado con el Gobierno de Aragón: Certificación de Extensión Universitaria en Técnicas de participación ciudadana.

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