10 proyectos ‘verdes’ innovadores, aunque innovar no signifique competir con la NASA

     

    Innovar

    Innovar no significa competir con la NASA, nada más lejos. La innovación tiene que ver con llevar a cabo cualquier tipo de acción, creación, modificación que introduzca novedades que conduzcan a cambios. La innovación tecnológica quizá es la más reconocible, pero podemos innovar en todos los ámbitos y lo más significativo es saber que pequeños cambios pueden producir impactos multiplicadores. No consiste en tener la idea o el invento del siglo, consiste en aplicar ideas creativas o nuevos caminos que generen valor en base a un conocimiento previo. Pueden ser pequeñas modificaciones o creaciones de producto, proceso, servicio, proyecto, trámite, etcétera. De esta forma, según el objeto de la innovación, podemos hablar de un tipo de innovación u otra.

    Laboratorios de innovación

    En el anterior post ‘Un laboratorio de innovación, entre zancudos y monos’, ya vimos unas pinceladas de cómo los laboratorios de innovación son espacios controlados donde experimentar, con aportaciones o proyectos, el co-diseño y la co-creación a través de la inteligencia colectiva de forma colaborativa, y no competitiva.
    En el Laboratorio de Aragón [Gobierno] Abierto (LAAAB, España), como laboratorio de innovación democrática, trabajamos con la ciudadanía en el co-diseño de políticas públicas.
    En el Laboratorio de Innovación Ciudadana de 2019 (LABIC.CR) se ha trabajado en 10 proyectos en busca de soluciones o beneficios sociales, en torno al tema planteado esta edición: medio ambiente y cambio climático.

    Metodología de los LABIC en torno a proyectos

    Los 10 proyectos del LABIC.CR fueron seleccionados entre más de 200 propuestas recibidas tras abrir una convocatoria internacional. Pero el trabajazo de la organización [Innovación Ciudadana de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB)] no tiene descanso… Tras esta convocatoria de proyectos, abrieron otra de colaboradoras/es: cada uno de los 10 proyectos, recogía el perfil de las 10 personas necesarias para poder llevar a cabo cada proyecto (ej: 2 expertos/as ambientalistas, 1 ingeniera/o industrial, 1 metodólogo/a de participación ciudadana, 2 sociólogas/os, etc.). De 704 solicitudes se seleccionaron a 100 personas, las 100 del LABIC.

    Las 100 trabajan de forma colaborativa en equipos interdisciplinares para llevar a cabo uno de los proyectos. Los equipos seleccionan una comunidad local cercana con la que implicarse, pero la lógica es que pueda ser reproducido, adaptado y mejorado por cualquier otra comunidad, ya que estos proyectos han de elaborarse bajo código abierto y con manuales de reproducción.

    LABIC.CR

    Trabajar bajo una lógica colaborativa supone reconocer el valor y la complementariedad de las personas allí reunidas. Los logros, decepciones, éxitos o fracasos, son del equipo. Las decisiones que se van tomando han de ser consensuadas por el grupo, aunque también es útil (tal y como aconsejan los mentores) acordar una fórmula de resolución de conflictos y discrepancias que puedan surgir. En todo colectivo es normal que haya personas cuya voz e influencia pueda ser mayor que la de otras personas; por ello, hay que hacer un esfuerzo en escuchar todas las opiniones y que las decisiones no recaigan en voces protagonistas sino en la argumentación. En un espacio colaborativo como es el LABIC, llegar al consenso en las decisiones puede ser relativamente fácil por la predisposición de las personas que allí se reúnen, pero en otros entornos no podemos aspirar al consenso porque siempre van a existir conflictos de intereses. En estos casos, estos espacios tienen que servir para el encuentro entre los que somos diferentes, donde intercambiamos nuestras distintas razones y establecemos relaciones que permiten reconocernos y avanzar a pesar de las discrepancias.

    En 10 días de intenso de trabajo los 10 equipos han sido capaces de realizar estos proyectos: 1) filtro modular de bajo coste para potabilizar o mejorar la calidad del agua; 2) filtro hecho a base de lombrices para descontaminar el agua residual en comunidades sin saneamiento adecuado; 3) sistema de confección de placas aislantes multiusos a partir de plástico reciclado y residuos orgánicos; 4) creación de bioplásticos con materiales orgánicos para la construcción de dispositivos electrónicos que sustituyan la utilización del plástico sintético; 5) sistema que proporcione luz usando la energía emitida por las plantas en su proceso de fotosíntesis; 6) proyecto de ciencia ciudadana para la construcción de refugios de abejas polinizadoras, a modo de estación meteorológica de bajo coste, que ayude al estudio de la contaminación ambiental; 7) un sistema de desalinización de agua de bajo coste para la producción de alimentos a pequeña escala; 8) creación de una plataforma web que, a modo de repositorio, recoja testimonios audiovisuales de comunidades frente a las transformaciones medioambientales provocadas por la acción humana; 9) desarrollo de una red que favorezca la presencia de polinizadores en la región como estrategia de preservación de la biodiversidad vegetal y animal; 10) diseño y construcción de un dron flotante y sumergible capaz de identificar y contabilizar microplásticos en las reservas ambientales marinas.

    Enlazado con lo dicho en el inicio de este post, aquí no se compite con la NASA, aquí se trabaja por sacar adelante un proyecto abierto cuyo beneficio es social. No se compite, se coopera; no se trabaja individualmente, se colabora. El laboratorio es el espacio donde se trabaja con los fines planteados y se aprende una metodología con lógicas de colaboración, cooperación, interdisciplinariedad, compromiso, creación de redes…, que nuestras sociedades practican poco y, sin embargo, ayudan a cambiar nuestras formas de hacer y de pensar.

     

    Beatriz Palacios-Llorente | @BPalLlo en @LAAAB_es | España

    Agradecimiento a las 100 del LABIC.
    Vídeo del Laboratorio de Innovación Ciudadana #LABICCR

     

    Tags:

    • @BPalLlo | Asesora técnica en la Dirección General de Gobierno Abierto e Innovación Social del Gobierno de Aragón: implementando el LAAAB. Licenciada en Ciencias Políticas y Sociología; Máster Universitario en Seguridad Global y Defensa con Premio Extraordinario; Certificación de Extensión Universitaria en Técnicas de Participación Ciudadana.

    • Mostrar comentarios (1)

    • Marianna Martinez

      Tuve el privilegio de estar en LABICAR 2018 certificando procesos participativos a través de tecnología blockchain y me sumo a la idea de que los labics son colaborativos, co- creativos y constructivos, a lo que añadiría que son fantásticos para medir el metabolismo de la participación ciudadana y la innovación porque pone en el centro a las personas.

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