SOMOS+: Participar en la vida pública tras vivir la violencia de género

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    El pasado noviembre el Equipo Aspasia nos juntamos con la Asociación Somos+, mujeres sobrevivientes a la violencia de género para conversar sobre violencia de género, participación ciudadana y políticas públicas. Un momento informal pero intenso de compartir situaciones, confidencias, rabias. Un espacio en el que plantear propuestas sobre la violencia de género, o violencias machistas, como Somos+ prefiere denominarlas. Un encuentro donde vislumbrar cómo favorecer la participación y el empoderamiento de las mujeres que han pasado por las violencias machistas, tanto individual como socialmente.

    Hablamos con Natalia y Tere son presidenta y secretaria de Somos+: Asociación de mujeres supervivientes de violencia de género. Este es un post especial, tanto por la dura temática como por el formato en donde hemos querido trasladar directamente la entrevista y poner sus voces y palabras.

     

    ¿De dónde partimos cuando hablamos de la participación en la vida pública de mujeres que han sufrido violencia de género?

    Tere: Tu maltratador te tiene que aislar para que tú no largues, porque si tú estás trabajando o tienes mucho contacto con amigas del curro o tu mejor amiga del cole o tu familia… ellos tienen mucho riesgo de que tú largues. Su estrategia es que estés sola, como sea, que estés sola. Dependes totalmente de él.

    Natalia: la soledad de una mujer víctima es abrumadora, es atroz, es una losa que te aplasta y te hace chiquitica, chiquitica. Y es que antes de una violencia física tenemos una violencia psicológica. Los maltratadores son malos pero tontos no. Empiezan haciendo un trabajo de destrucción psicológica y de destrozo mental minucioso y perfecto. Primero son pequeñas minusvaloraciones hacia tu persona tanto en privado como en público. Y como tú estás enamorada, vas tragando y dices: “esto son tontadicas de enamorado”. Pues no. Entonces él va probando y como tú vas cediendo, él va ganando terreno y tú lo pierdes: es como las orillas de los ríos, van siempre ganando terreno. Entonces empieza el destrozo psicológico. Y cuando ya psicológicamente estás destrozada tienes claro que no vales nada, pero ni física ni laboralmente; estás sola porque te han aislado ya tanto de familia, amigos, trabajo… Denigran tu cuerpo comparándote con otras mujeres. Te denigran en todos los aspectos de tu persona. El maltrato psicológico es el maltrato invisible. Como no tiene marcas, no existe. No tendrá marcas a la vista, pero las que te deja en la cabeza… Los moratones se curan, las cicatrices ahí las tienes para que te recuerden que no te olvides. Pero lo que tienes aquí (se señala la cabeza): que te da miedo irte a dormir, cerrar los ojos porque las pesadillas vienen una y otra vez, cualquier golpe te pega un susto y te hace un flas en la cabeza… Eso no se olvida en la vida. Tenemos mujeres que tienen carreras y son mujeres maltratadas.

     

    Sabemos, nos lo habéis contado muchas veces y de muchas maneras, que no hay un prototipo de mujer víctima de violencia de género. Pero nos preguntamos cómo se concilia el ámbito profesional de muchas mujeres que están siendo agredidas y que tienen que, en lo laboral, participar, dar la cara, hablar… ¿Cómo se concilian esas vivencias tan aparentemente encontradas?

    Natalia: No se concilia. Es simplemente vergüenza, nos avergüenza ser víctimas de violencia, nos da vergüenza que lo sepan nuestras madres, nuestras familias, nuestras amigas, en nuestro trabajo. Nos da vergüenza. A mí hoy no me da vergüenza decir que soy una víctima de violencias machistas, pero tenemos muchas mujeres en la asociación que todavía no están preparadas para salir al mundo y dar la cara. De hecho, uno de los problemas que tenemos cuando preparamos alguna actividad en la que hay que salir en público es que ellas no quieren venir.

    ¿Y cómo hacemos para favorecer el paso de esa situación a empezar a poder hablar?

    Tere: nosotras empezamos con un grupo de WhatsApp después del primer curso de Defensa Personal que organizó la Casa de la Mujer del Ayuntamiento de Zaragoza. Cuando quieres hablar y no tienes nadie, o cuando estás con un ataque de histeria, o cuando necesitas salir a tomar un café, porque evidentemente nos dejan la mayoría de las veces aisladas y sin nadie con quien tomar un café.

    Natalia: ¿Tengo que ir al juzgado mañana, puede venir alguien? Yo puedo. Y vas. O… Necesito hablar, oye, chicas, esto que me está pasando. Si ves que hay alguien que está mucho tiempo sin escribir pues le escribes por privado: “Oye, a ti que te pasa, ¿cómo estás?”. Es ser como un hermano mayor, porque lo necesitan, porque hay que acompañarlas y que no estén solas.

     

    A nivel del proceso personal de cada mujer, ¿qué os parece que sería importante atender para favorecer ese animarse a hablar y a salir de esa situación?

    Natalia: Si tú sabes que tienes que dejar a tus hijos, tú no vas a salir, no vas a hablar y no vas a dar la cara. Mínimo hasta que tengan 18 y cuando tengan 18 igual tampoco. No lo denuncio. No ya porque no me deja trabajar, porque no me ha dejado ejercer mi carrera o mi profesión, sino porque mi miedo, mi pavor, mi terror absoluto y total es que se lleve a mis hijos un fin de semana sí, un fin de semana no. Ese es mi pavor. Porque si poniéndome yo en medio se llevan algún empujón, algún agarrón de pelos… ¿Qué les va a hacer cuando yo no esté? Y, además, me he dado cuenta de que ve porno con mujeres que aparentan muy aniñadas y yo tengo una hija. Esto que te cuento es una situación real, no me lo estoy inventando. No denuncio, porque aguantaré lo que haga falta, que a mí me haga perrerías mil, pero de mis hijos soy la mamá gallina y aguanto, los aguanto conmigo.

     

    ¿Qué necesitaríamos hacer la sociedad para colaborar en que pudieran o pudierais dar ese paso de salir a decir ‘yo he pasado por esta vivencia’?

    Tere: Pues lo primero, no negar las violencias machistas, porque cada vez estamos detectando y, sobre todo en gente joven, comentarios como que la violencia no tiene género, que la violencia no existe y lo que existen son muchos hombres maltratados. Lo que nosotras decimos es que la violencia sí tiene género, lo que no tiene es edad ni clase social, ni nivel económico, ni raza, ni estudios. Pero sí tiene género Es completamente cierto que por desgracia nos estamos retrotrayendo. Por eso, lo primero no negarlas.

    Natalia: Hay veces que te hacen preguntas duras y las tienes que contestar, porque la gente tiene que saber la realidad de lo que se esconde detrás de la puerta de una casa donde hay violencias machistas. Y lo he dicho en plural: violencias machistas. Porque las violencias machistas no solamente es que te peguen, tenemos muchas violencias machistas distintas.

     

    ¿Y además de no negar las violencias cuál sería el siguiente paso?

    Tere: Estamos experimentando un retroceso. Nos preocupa mucho porque nos lo estamos encontrando en gente muy joven. Nos dicen: “Violencia de género, no; violencia familiar porque claro, ¿y si ella me pega a mí?”. “- Sacad las estadísticas de hombres maltratados, porque mueren muchos hombres a manos de mujeres. – ¿Por qué clase de delitos? Explícamelos, porque hay que desagregar. “- ¿Y los que se suicidan? Esos no cuentan. -Bueno, pues tendremos que meter también todas las mujeres que se suicidan por ser víctimas de violencia de género, que no se atreven a denunciar y que no se atreven a ponerlo encima de la mesa también”. Confunden churras con merinas porque les va muy bien. Están sembrando en un terreno abonado, en el que la semilla está arraigando, cogiendo mucha fuerza y creciendo.

    Natalia: Yo creo que lo que tiene que hacer la sociedad aparte de no negar las violencias iría íntimamente ligado con unos cambios en la legislación. En primer lugar, el tema de las ratificaciones de las denuncias. Si la mujer no va a ratificar la denuncia, la policía no puede continuar de oficio ante situaciones de violencia que hayan incluso atendido. Eso se va a quedar ahí y no va a juicio, no va a tirar para adelante. Aquí tendría que haber un cambio: con la declaración de la policía deberían ser perseguibles de oficio y que lleguen hasta el final. Y también pondría un foco muy importante en la ayuda y atención psicológica o psiquiátrica, según cada caso lo precise, continuada y constante, para víctimas, hijos e hijas de maltratadores. Estamos carentes de todo en todos los sentidos, pero especialmente en ese.

    Tere: Hasta el final quiere decir también que no se permitan conformidades a puerta de sala. Que antes de entrar al juicio llegan a acuerdo entre los abogados y no entras a juicio. El maltratador muchas veces se va sin una condena de maltrato porque, muy rara vez alguno la acepta, pero muy raramente. Entonces tú no eres una mujer víctima, no entras en las estadísticas y no tienes derecho a ninguna ayuda. Y vuelves otra vez con él y mañana vuelves a estar en el juzgado y otra vez va a haber una conformidad.

    Natalia: El cambio en las leyes es muy importante para poder solventar el que las mujeres tomen las decisiones.

     somos+

    ¿Qué cambios en las políticas públicas, en la legislación, serían importantes desde vuestro punto de vista?

    Natalia: Eres víctima mientras tengas una orden de alejamiento; cuando se acaba, ya no eres víctima. “Te tienes que olvidar de los malos tratos, hay que seguir la vida, no te tienes que revolcar ni en el dolor ni en la porquería”: eso nos lo hemos oído nosotras de trabajadores sociales, de psicólogos y de mucha gente. Porque aquí se juzgan los hechos que les presentamos en base a una denuncia. Y calculan las lesiones físicas. Las lesiones psicológicas en muchos casos no están juzgándolas ni calibrándolas. Y la pérdida de desarrollo cognitivo, motor, psicológico de los niños tampoco se calcula nunca.

    Tere: Tenemos un sistema patriarcal que ensalza y endiosa al pater familias y promueve, incluso retorciendo y rizando el rizo, lo imposible: que los hijos sigan relacionándose con el maltratador. Tenemos que evitar que el juez pueda motivar esa revinculación, que es una mínima rendija. A la salida de esta ley hubo un repunte de denuncias porque en la prensa y los telediarios salían diciendo que los niños no iban a tener que ir con los maltratadores. Nos contactaron muchas mujeres y nos estábamos volviéndonos locas porque es desinformar, porque luego se han vuelto a encontrar con lo que había antes: si el juez motiva suficientemente un auto, puede hacer lo que quiera. Estamos siempre ahí en manos del juez. Lo tiene que motivar, pero es que un juez puede motivar lo que quiera.

    Asociaciones de toda España presentamos enmiendas y alegaciones y no han sido escuchadas. Y las asociaciones somos importantes porque somos víctimas, escuchando a víctimas, trabajando para y por las víctimas. Porque si tú estás para las víctimas, por las víctimas, pero sin las víctimas, ¿a mí de qué me sirves? Tú legislas y legislas según tú, porque a las víctimas te las pasas por allá. ¿No nos escuchas?

    Natalia: No vale que me digas que un juez puede motivar que sus hijos vayan con su padre, ese es el mayor miedo de una mujer. ¿Qué lógica tiene que yo vaya y me den a mí, madre y víctima, una orden de alejamiento y a mis hijos, que han vivido lo mismo, le digan al maltratador: ‘llévatelos, haz con ellos lo que quieras’? Estamos dando pie a una violencia vicaria brutal y salvaje, que no solo martiriza a la madre, no nos equivoquemos. No estamos pidiendo eso para no sufrir nosotras, que estamos más que acostumbradas a sufrir. Estamos pidiendo que se acabe esa vinculación con el maltratador y se evite esa violencia vicaria porque destroza física, anímica y psicológicamente a nuestros hijos. Criaturas que han dejado los pañales y se vuelven a mear por la noche en la cama, criaturas que comen solos y les tienes que dar de comer. Hay un retroceso total: el miedo es un enemigo invencible. Los niños o las niñas se ven frente al tío con el que no quieren ir, porque es como si tú te enfrentas a un gigante… es un David contra Goliat, pero David no lleva arma, va a manitas desnudas. Y David era adulto, estos son niños. Y para eso las leyes tienen que ser tajantes, taxativas y radicales.

     

    El proceso de acompañamiento con el grupo WhatsApp… ¿hay algo parecido que podamos hacer a nivel social?

    Natalia: Lo hicimos durante la pandemia, fuimos pioneras. Lo hablábamos un día: bueno, tú estás en tu casa y estas bien. ¿Pero la que esté en su casa 24 horas tras 24 con su maltratador? ¿Qué pasará con esa mujer? Yo me ponía en su pellejo: no te dejará bajar a comprar que es tu escapatoria, no tienes el ratico de llevar a los chicos a la escuela, ni el de ir a comprar, ni el de ir a ver a tu madre. No tienes nada, estás ahí todo el tiempo.

    Tere: Con el número de la Asociación abrimos un grupo de Whatsapp, lo pusimos en redes y se empezaron a poner en contacto con nosotras mujeres de toda España. Y conseguimos sacar a dos mujeres de las relaciones y las casas en las que estaban con los maltratadores. Y con otras seguimos en contacto y algunas acaban de denunciar, año y medio después del confinamiento. Esto luego lo copió el 016 y el Ministerio de Igualdad.

     

    En ese proceso de salir de la situación de violencia de género, con estas limitaciones sociales y legales que nos estáis contando, ¿qué claves les estáis pudiendo dar a las mujeres para acompañarlas?

    somos+Natalia: Hay muchas mujeres que se han puesto en contacto con nosotras y les hemos tenido que decir: vamos a hacer las cosas bien. Muchas mujeres que hemos pasado por esto no sabíamos lo que sabemos ahora. Vamos a sentarnos y me vas a contar: ¿Qué te pasa?, ¿Qué es lo que quieres hacer? ¿Cuánto llevas aguantando? 5, 6, 10 años, porque no va a hacer una semana… ¿Cuál es tu situación? Quedamos con ella y nos cuenta si tiene hijos o no, si trabaja o no, qué le está pasando, qué le hace y qué no.

    Primero te vamos a contar todo lo que te tienes que preparar antes que irte. Tenemos una lista de cosas que tienen que prepararse. Es muy importante hacer una línea de tiempo y añadir a los hijos e hijas, porque desde 2015, tus hijos o hijas que hayan vivido en un hogar en el que se ha cometido violencia de género son considerados víctimas. Las mujeres eso no lo saben y si tú eso no lo metes en la denuncia, luego no lo puedes incluir, porque se juzga sólo lo que aparece en la denuncia. Por eso es muy importante establecer una línea temporal de todo lo que te acuerdes. Duele, es jorobado, doloroso y Duro, pero lo tenemos que hacer. Es un trabajo previo porque luego el procedimiento judicial que enfrentas es tan complicado y tan en tu contra, que te tienes que preparar y armar.

     

    Si quieres conocer más de Somos+ puedes contactar con Natalia y Tere en asoc.somosmas@gmail.com, su web, por el WhatsApp de la asociación (653948651) , ver el video en el que te explican su funcionamiento o buscarlas en las redes sociales.

    Han recibido en noviembre de 2021 una Menina como reconocimiento de su labor contra la Violencia de Género, otorgada por la Delegación de Gobierno de Aragón. Y siguen en su tarea, como hormiguitas, del acompañamiento personal de cada mujer que se pone en contacto y de la incidencia a favor de las mujeres y menores que sufren o han sufrido violencia de género en sus vidas.

    • Laboratorio para fomentar la participación ciudadana en el diseño de políticas públicas. El LAAAB es una herramienta de innovación democrática y un espacio de encuentro entre la administración y la sociedad civil, un lugar donde cooperar, reflexionar y experimentar juntxs sobre los desafíos comunes.

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