Compartir información, trabajar en abierto, publicar datos, liberar códigos… Todas estas prácticas se han convertido en el día a día de las Administraciones públicas y de todo tipo de organizaciones, pero ¿cómo se relacionan los ciudadanos, los vecinos, con esas infraestructuras y herramientas de colaboración transversal?

El epítome de esa cooperación, de la innovación social con todos y para todos, son los laboratorios de participación ciudadana que facilitan crear espacios de colaboración entre las personas para experimentar y probar soluciones: ése el espíritu de los laboratorios ciudadanos y del LAAAB entre ellos, encarnado dentro del vector TRANS, protagonista de la tercera sesión de la Social Impact Academy (SIA) y de la fase #define.

Definir e identificar qué es una mirada transversal, transdisciplinar, fue un reto para nuestros participantes. Trabajar en entornos que se describen con adjetivos como híbrido, anfibio, interconectado o mestizo, conviviendo con conceptos como las dinámicas rizomáticas es un desafío para cualquier emprendedor social; también para los más jóvenes, que tienden a replicar las mismas estructuras que sus mayores.

Ante esta situación, los chicos y chicas comenzaron sintetizando los principales problemas y necesidades de las personas usuarias y su contexto para definir la finalidad, el porqué de cada uno de sus proyectos. En base a esto, determinaron su foco de acción y establecieron su reto creativo de manera individual; gracias a la estructura de “¿cómo podríamos hacer para que X mejore?” pudieron acercarse a ideas que hasta ese momento parecían demasiado abstractas, centrándose en las personas.

Crear soluciones, mejor en comunidad

En un contexto en el que proliferan todo tipo de cursos para desarrollar proyectos empresariales, también en el tercer sector, ¿dónde quedan el aprendizaje, la formación para llevar a cabo un emprendimiento de impacto social? La razón de ser de espacios como el LAAAB es responder a esa cuestión.

Nuestra inspiradora en esta ocasión fue Mariana Cancela, experta en gestión de laboratorios ciudadanos, que se refirió a la SIA como un espacio fundamental para “cubrir la falta de alternativas de formación en materia de innovación social”.

“Estamos hablando de acciones para mejorar situaciones concretas”, explicaba nuestra invitada sobre los proyectos que han llegado a formar parte de esta tercera edición de la SIA: “La innovación social debería asentarse en la cooperación”, decía, más allá de la lógica competitiva predominante.

“Ver tantas personas jóvenes canalizando su ingenio y su energía en integrar a personas migrantes, crear una alternativa a los plásticos de un solo uso, o luchar contra la soledad no deseada fue esperanzador, divertido y muy pedagógico”, aseguró Mariana Cancela. “Lo que la Social Impact Academy con ese carácter tan práctico y colaborativo está haciendo es ofrecer oportunidades, porque talento, claro está, hay de sobra”, concluyó.

Como dejó escrito Ortega y Gasset, las personas no viven juntas porque sí, sino para acometer juntas grandes empresas: la cooperación y la colaboración, la suma de ideas y de voluntades, es el mejor catalizador para mejorar la sociedad.

  • Laboratorio para fomentar la participación ciudadana en el diseño de políticas públicas. El LAAAB es una herramienta de innovación democrática y un espacio de encuentro entre la administración y la sociedad civil, un lugar donde cooperar, reflexionar y experimentar junt=s sobre los desafíos comunes.

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