RETRATAR LA MEMORIA Y LA RESISTENCIA: LA MIRADA DE JUDITH PRAT QUE RECUPERA LA VOZ DE LAS MUJERES EN LA HISTORIA

Rompiendo violencias y silencios, el lema de Mujeres tras las cámaras en su 4ª edición, no pudo contar con mejor invitada inicial que con Judith Prat el pasado 21 de octubre en el espacio LAAABSu último trabajo fotográfico se titula, precisamente, Aquella niebla, este silencio. Compromiso, activismo, riesgo, vocación, honestidad, empatía y pasión, caracteres que definen a una de nuestras mejores fotoperiodistas españolas (y oscense, de Altorricón, por más señas) en palabras de Ana Asensio Burriel, de la Asociación MYC. Mujeres y Cine, que se encargó de una exhaustiva presentación en la que se abordaron muchos de los trabajos de Prat: Expolio; Matria; Ciudad Juárez, mujeres en lucha; Los desastres de las guerras… hasta llegar a los dos documentales de la sesión: Tú, siéntate y Decían que era bruja.

En silencio nos quedamos tras su proyección, por su potente testimonio audiovisual, pero pronto arrancó un sustancioso coloquio. En él conocimos cómo su autora llegó a estas historias: Me lancé a la fotografía desde mi trabajo como abogada de derechos humanos: mientras redactaba informes jurídicos sobre lo que veía fuera de España, sentía que si la gente pudiera verlo con sus propios ojos, entendería mucho mejor esas realidades. Por eso empecé a fotografiar conflictos poco visibles, como los del Congo, Boko Haram en Nigeria o el Kurdistán. De ahí nació Tú, siéntate, que cuenta lo que nadie más pudo contar en aquel momento por el estricto cerco militar: la violenta ofensiva que sufrió el pueblo kurdo en Bakur entre 2015-2016, y especialmente el papel fundamental de las mujeres que sostienen la resistencia y la lucha feminista.

Volver de Turquía con pocas instantáneas (le requisaron la mayoría de sus tarjetas fotográficas) no fue un obstáculo para Judith a la hora de componer este documental, que supo hacer de la necesidad, virtud. Porque, tomadas entre el peligro militar y temperaturas bajo cero, cada foto cuenta una historia única. A ellas les sumó conmovedores relatos íntimos de familiares y de activistas, complementados por unas hermosas ilustraciones que dan aire, sin restarles un ápice de su crudeza. Entre ellas, una ilustración que comentamos en el coloquio: la de una montaña que se revela, poco a poco, como una mujer sentada, símbolo del territorio, la lucha y la resiliencia. Precisamente el título viene de la experiencia de una niña kurda que fue silenciada en la escuela a la orden de: “Tú, siéntate”. Esa frase resume cómo invisibilizar a alguien es un acto de poder, pero también cómo puede despertar la resistencia.

Las “Madres por la Paz” kurdas nos impactaron especialmente en su descarnado hablar a cámara, habiendo perdido a sus hijas guerrilleras. A pesar de la incertidumbre política y de décadas de conflicto, su mensaje sigue claro y conmovedor: luchan por la paz y por un futuro donde no mueran los hijos de los pobres. Admirables en su coraje y en su compromiso con la vida.

De Kurdistán nos trasladamos a los Pirineos, donde Judith rodó Decían que era bruja, como prolongación de su proyecto expositivo Brujas. Cuando empecé con Brujas, lo que más me movía era visibilizar algo que se ha ignorado durante siglos: la historia real de las mujeres acusadas de brujería. Durante años, nos las contaron como viejas feas y malvadas, pero en realidad era el relato de sus perseguidores. Incluso en el arte, desde grabados hasta pintura, siempre las mostraban como monstruos. Yo quería hacer justo lo contrario: usar la fotografía para mostrar quiénes eran de verdad, su vida, su papel en la sociedad y su relevancia histórica.

El título no fue algo tan fácil de decidir: Me dio mucho que pensar. Al principio dudaba de usar brujas, porque esas mujeres no eran brujas de verdad. Pero luego comprendí que reivindicar el término podía ser un acto de justicia simbólica. La idea final —Brujas tachado— surgió de una conversación con amigas en un congreso feminista, y en ese momento todo encajó: la bruja como mujer que intentaron borrar.

Y la selección geográfica y de sus mujeres protagonistas fue otro gran hallazgo: Sabía dónde quería contar la historia: Aragón, Cataluña y el País Vasco, especialmente los Pirineos, donde más mujeres fueron asesinadas. Al revisar los juicios, descubrí que muchas eran acusadas de asistir a aquelarres, y que había conexiones con supuestas brujas francesas. Tenía documentos, nombres, pueblos y símbolos que aún se conservan, pero no tenía a las mujeres.

Entonces se me ocurrió buscar mujeres actuales que vivieran en esos mismos lugares y tuvieran perfiles parecidos a las históricas. No todas eran curanderas o parteras; también había albañilas, carpinteras, herreras, comerciantes… Encontré mujeres cuya actitud inconformista y vínculo con el territorio reflejaban perfectamente a aquellas de siglos atrás. Emilia, Sebi y Adela me fueron guiando en esta búsqueda.

Así, poco a poco, Judith Prat fue formando una red de historias que conecta pasado y presente de manera extraordinaria.

Con ella reflexionamos cómo acusar a una mujer de brujería era una forma de someterla, de apropiarse de sus bienes o devolverla a un rol subordinado. La “caza de brujas” no solo era violencia, sino también control económico y social.

En nuestra conversación coincidimos que este revelador trabajo documental es sobre mujeres que resistieron, sobre historias invisibilizadas y sobre la fuerza de quienes cuestionan lo establecido. Mujeres de ayer y hoy que nos recuerdan que, aunque intenten silenciarlas, su voz sigue viva si la escuchamos.

Fueron más de dos horas de una sesión intensa y enriquecedora que mantuvo al público completamente absorto. Todavía hubo tiempo para que Judith Prat comentara algunas de las imágenes que forman parte de su exposición Aquella niebla, este silencio, una profunda meditación visual sobre el pasado esclavista español y sus huellas. Quienes todavía no la han visto tienen una cita pendiente en la Casa de los Morlanes, donde pueden disfrutarla, dentro del marco de PHotoEspaña, hasta el 23 de noviembre.

Una sesión inaugural fantástica que nos dejó con ganas de seguir compartiendo cine, emociones y miradas. La próxima cita será el martes 11 de noviembre, con Beatriz Pérez de Vargas y su documental A propósito de ellas. ¡Te esperamos!

 

 

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