De la violencia a la sanación: resiliencia, comunidad y sororidad en el cine de Mercedes Gaspar

DE LA VIOLENCIA A LA SANACIÓN: RESILIENCIA, COMUNIDAD Y SORORIDAD EN EL CINE DE MERCEDES GASPAR

La 4ª edición del ciclo de cinefórum Mujeres tras las cámaras no pudo haber tenido mejor cierre el pasado 16 de diciembre. Por el poliédrico talento, la idiosincrasia aragonesa, la pasión y creatividad de nuestra invitada: Mercedes Gaspar.

Como es habitual, Ana Asensio Burriel, de la Asociación MYC. Mujeres y Cine, ofreció una pormenorizada introducción a la carrera de Mercedes. Comenzó recordando, ilustrado con fotos, aquel primer encuentro en el que tuvimos la oportunidad de conocerla en este mismo espacio del LAAAB: en el acto titulado “Aragón y cine en femenino: mesa redonda con mujeres aragonesas de cine”, celebrado el 3 de noviembre de 2022. Aquella jornada dejó huella, como confirmaron algunos de los asistentes de la tarde, también presentes en aquella ocasión.

Ana definió a Mercedes Gaspar como una cineasta total, capturando con ello su versatilidad, tal como refleja el libro que le dedicaron en el Festival de Cine de Madrid-Plataforma de Nuevos Realizadores, escrito por Mercedes Borrás y Alberto Úbeda. Mercedes es, sin duda, una creadora multifacética: directora, guionista, productora independiente y escritora (cuento, poesía y teatro), destacada en el campo de la animación española, donde es una de las mayores especialistas, particularmente en la técnica de pixilación. Además, ha trabajado como realizadora de televisión y productora ejecutiva de proyectos ajenos.

Nacida en Zaragoza y criada en Calanda, la tierra de Buñuel, su estilo surrealista está marcado por esta influencia. Licenciada en Ciencias de la Información y en Geografía e Historia, titulada en Realización por el Instituto Oficial de Radio y Televisión, su formación también incluye Dirección Escénica de Teatro y diplomatura en Solfeo y Piano.

Este 2025 se han cumplido 30 años de un hito a no olvidar: Mercedes fue la primera mujer aragonesa en obtener un Premio Goya; además, en la primera edición en que se entregó en la categoría de Mejor corto de animación; fue por El sueño de Adán. A este éxito le siguieron otras dos nominaciones en dicha categoría; una elogiada trilogía animada, como se subrayó en la retrospectiva que, en 2022, le dedicó la Filmoteca Española a su autora, caracterizada su obra por su fuerte carga simbólica y su particular visión sobre la sexualidad y el universo de la infancia.

 

Muchos de estos rasgos los pudimos reconocer en Huidas, el debut de Mercedes en el largometraje, que tuvimos el placer de disfrutar. Una película, como se nos describió en la introducción, “con muchísimas capas”, lo que propició un rico intercambio de impresiones. En él, como directora, guionista y productora, nos compartió detalles de su proceso creativo, de sus elecciones narrativas y sobre el mensaje de resiliencia que impregna la trama.

Con elementos de cuento, diario de viaje y road movie, el regreso a España de la protagonista, China (encarnada por Huichi Chiu), tras la muerte de su padre, se convierte en el punto de partida de una historia emocionalmente muy intensa, vinculada al reencuentro con sus orígenes. Y como se nos explicó, ello ya se anticipa en el cartel de la película, con su collage de letras, colores y raíz entrelazada.

La conversación se centró en diversos temas principales de la película, como la muerte, el duelo y la crítica a una sociedad que banaliza lo trágico. Mercedes nos contó cómo la protagonista, una fotógrafa de moda, experimenta su proceso de transformación a lo largo de su viaje: desde una visión superficial de la muerte hasta un profundo autodescubrimiento al final de la película, con una reveladora y onírica secuencia intermedia, durante su periodo más vulnerable, donde se ve envuelta por unos caracoles (los animales juegan un simbólico papel en toda la trama). “La fotografía en la película tiene mucha importancia”, nos destacó la directora, “todo el tiempo estamos siendo mirados, mientras miramos”.

Otro tema que se abordó fue la inclusión en el cine. Huidas, rodada entre 2010 y 2014, se adelanta a su tiempo en cuanto a representación de la diversidad de una manera orgánica. Mercedes explicó cómo la multiculturalidad y la diversidad fueron elementos naturales en la narrativa de la película, mostrando cómo, en momentos de fragilidad o de conflicto, la unión de personas muy diferentes puede convertirse en una fortaleza. “Ahora parece que tienes que hacerlo porque el mercado lo exige. Yo lo hice porque era así como quería contarlo”.

Especialmente se trató la representación de la violencia, particularmente la violencia sexual, en Huidas. A diferencia de otras películas que suelen recurrir a elipsis o fuera de campo para suavizar su impacto, la directora optó por mostrarla en una secuencia sin concesiones. “Al principio no quería, pero luego pensé que, de esta forma, el público podría comprender mejor la evolución de la protagonista cuando logra superar ese dolor, o cómo esa experiencia le marca en su etapa de recuperación”. Por eso resulta tan emotiva la secuencia del camino en solitario y su encuentro con el positivo personaje de Luna (Laura de Pedro), quien le lleva a la residencia de mujeres víctimas de violencia de género, dirigida por el entrañable personaje interpretado por Asunción Balaguer. “La protagonista encuentra una forma de familia en las mujeres de la residencia, y eso es lo que la salva”, destacó Mercedes, señalando que la historia también transmite la importancia del apoyo comunitario en tiempos de crisis.

La sororidad y la resiliencia fueron también temas clave, representados, sobre todo, en las mujeres migrantes de la residencia, con potentes testimonios como el recreado de la activista congoleña Caddy Adzuba. La directora señaló que, aunque intentó incluir a Caddy en la película, no pudo concretarse por dificultades logísticas. “Le pedí permiso para usar su testimonio, y ella accedió porque quería que se conociera lo máximo posible”. A través de su historia, la película subraya la importancia de escuchar y aprender de las experiencias de otras mujeres que, a pesar de vivir situaciones extremas, siguen luchando por la justicia.

Suscitó interés el personaje conocido como el “hombre del saco”, que persigue al niño que termina protegiendo la protagonista. Este ser, entre misterioso y excéntrico, se muestra como un símbolo ambiguo del mal, porque Mercedes nos aclaró que su presencia no era tan simple como una representación del mal puro. “En realidad, el perseguidor hace lo que ya le hicieron a él”, explicó, refiriéndose al ciclo de violencia que, a veces, se transmite de generación en generación. Para este personaje, con sus canciones infantiles y su amenazante aparición, Mercedes se inspiró en la figura del predicador de La noche del cazador, todo un clásico del cine en clave de cuento oscuro.

Al final del coloquio, Ana preguntó al público qué les había resonado más. Se volvió sobre temas tratados, pero hubo quién destacó la tendencia actual del cine a ser casi hiperrealista, a menudo dejando de lado el simbolismo y la poética; Huidas, en cambio, juega con la metáfora y la evocación, invitando al espectador a reflexionar más allá de lo explícito.

Como conclusión, Huidas nos invitó a pensar sobre cómo, a pesar de las dificultades, la escucha, la colaboración, la solidaridad y la resiliencia son claves para marcar la diferencia, dejando eco de lo que la película nos provocó: la importancia de la superación y del apoyo muto. El final del largometraje, con su polifonía de voces en distintas lenguas, es especialmente estimulante. Porque la historia inicial de sufrimiento se convierte, al final, en un recordatorio de que la fuerza colectiva puede sanar incluso las heridas más profundas.

Con un cálido aplauso a Mercedes y con la tradicional foto de grupo, nos despedimos. Con sabor a esperanza. Constatando, una vez más, que el cine, más allá de ser entretenimiento y espectáculo, posee también un poder curativo capaz de salvarnos.

Fotos: Pilar Irene Montes (Pimontes, @piillmontes) y Ángel López (@alopezca)

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