LUZ ROJA, LUZ VERDE: CLAVES PARA IMAGINAR ESPACIOS PROFESIONALES SIN VIOLENCIAS
El pasado 4 de diciembre tuvimos el lujo de poder acoger el segundo y último Innova-Café del año en el Espacio LAAAB. Esta actividad promueve la participación activa de mujeres de diversos sectores de la sociedad en busca de propuestas de cambio social orientadas a alcanzar una sociedad igualitaria, en este caso, en términos de igualdad de género.
Para ello, se creó un espacio acogedor en el que disfrutar de la tarde alrededor de un café —esta vez bien caliente— mientras escuchábamos a nuestras invitadas. Sus intervenciones no solo resultaron inspiradoras, sino que también nos invitaron a reflexionar de forma conjunta sobre los desafíos y posibilidades de acción social que confronta la sociedad para erradicar todo tipo de violencias machistas.

En esta ocasión contamos con cuatro mujeres especializadas en diferentes sectores, pero con un horizonte en común: repensar estrategias innovadoras desde las que enfrentar los diferentes tipos de violencias machistas que atraviesan a las mujeres, cada una desde su campo de actuación. Ellas fueron Lucía C. Pérez Moreno, Rosana Sanz Segura, Damnelis Matos y Marianna Martínez Alfaro, quien volvió a moderar la mesa redonda como siempre desde su enfoque innovador y de manera excepcional, en primer lugar, con una ronda de preguntas y en segundo lugar, con una dinámica participativa que ayudó a imaginar un futuro libre de violencias.
Las preguntas comenzaron dirigidas a Rosana Sanz Segura, doctora en Ingeniería de Diseño y dedicada a impulsar proyectos de innovación cultural en el medio rural. Rosana Sanz entiende que la cultura trasciende al ocio y al consumo, al estar ligada al bienestar personal y colectivo y defiende que el derecho cultural debe estar garantizado. Sin embargo, existe una violencia simbólica que precariza la cultura en aquellos lugares considerados de ‘cultura menor’, como ocurre en las zonas rurales. Además, como primera mujer concejala de un pequeño municipio ha tenido que afrontar ambientes hostiles en el marco institucional que dificultan todavía más la tarea. Desde un enfoque feminista e interseccional, trabaja para que la cultura sea accesible a todas las personas, acompañando el desarrollo de proyectos culturales desde metodologías participativas que integren diversas voces y generen espacios verdaderamente inclusivos.

Damnelis Matos, gamer profesional, nos abrió la puerta al mundo de los videojuegos a través de su propia historia: lo que empezó como una vía de escape acabó convirtiéndose en una auténtica pasión y un espacio para crecer y desarrollar habilidades. Durante su intervención habló claro sobre el machismo que aún persiste en el sector, donde las mujeres jugadoras siguen siendo infravaloradas. Aun así, destacó un dato esperanzador: cada vez somos más y más visibles. También alertó sobre los riesgos que conlleva el entorno digital y la necesidad de contar con herramientas y educación para hacerlo más seguro. Terminó animándonos a encontrar nuestro videojuego, descubrir nuevas pasiones y, sobre todo, a no creernos el mito de que este mundo no es para mujeres.
En tercer lugar intervino Lucía C. Pérez, arquitecta y experta en teoría de la arquitectura y pensamiento feminista, quien puso el foco en un sector históricamente atravesado por la masculinidad y el privilegio de clase. Explicó cómo este doble sesgo obliga a muchas mujeres a buscar estrategias alternativas para desarrollar su carrera y visibilizó las violencias que atraviesan el ámbito educativo, profesional e institucional. Aunque hoy se habla más de estas realidades, señaló que las mujeres que denuncian siguen siendo cuestionadas y silenciadas. Frente a ello, Lucía destacó el valor del conocimiento y la teoría feminista como herramientas para entender y resistir estas dinámicas, un camino que la llevó a impulsar proyectos de investigación en arquitectura feminista que dirige a día de hoy: “el conocimiento es una vía de escape, acercarte a la teoría feminista y entender la estructura te permite comprender lo que está sucediendo”.
La segunda parte de la jornada consistió en una dinámica participativa ambientada en el Juego del Calamar como metáfora analítica: un ejercicio de inteligencia colectiva a través del que detectar las ‘luces rojas’ es decir, las violencias que se deben frenar en el ámbito profesional de cada ponente; y las ‘luces verdes’, que representan los elementos que se deben impulsar para la erradicación de esas violencias.

Finalmente, cada grupo expuso los resultados e ideas innovadoras que habían surgido en los espacios de trabajo para cada ámbito profesional. Algunas de estas propuestas consideraron la necesidad de tener referentes positivos de mujeres en cada ámbito, crear redes cuya base sea el apoyo y la confianza, desarrollar nuevas metodologías culturales en el medio rural para optimizar la participación ciudadana, o aumentar la figura de moderadores en el mundo gamer.

Un vez más, este encuentro se convirtió en una oportunidad para visibilizar realidades atravesadas por la desigualdad de género y, al mismo tiempo, para generar un lugar común donde pensar en colectivo, intercambiar miradas y trazar caminos que nos acerquen, cada día más, a una sociedad sin violencia machista.
¡Hasta la próxima #ComunidadAspasia!














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